viernes, 28 de marzo de 2008

Pomada China

Esta historia pertenece a Alejandro Raymond, y fue publicada en la revista Pipí Cucú Número 3, y me pegó, me pegó feo, me toca en lo más íntimo:

"Ese día Juan volvió a su casa porque había encontrado la famosa pomada china que tanto había buscado. Chiquitita, potente, concetrada en una latita roja del tamaño de una moneda de veinticinco centavos, la pomada encerraba el remedio a su eterno resfrío, o así le habían dicho.
Su esposa, desconfiada, quiso leer el prospecto, pero no supo descifrar ni una sola de las letras que tanto podían ser chinas como japonesas. Sin embargo, recordó una vieja anécdota que le habían contado de chica y se la transmitió a su marido y a los indiscretos lectores:
- Si alguna vez tenés la nariza totalmente tapada y no podés respirar, aspirá esto con fuerza y entonces, va a estallar.
- Qué estalla? - preguntó Juan - ¿la nariz o la latita?
- El planeta - respondió visionaria su mujer - y no nos salva Bruce Willis, porque lo que pasa simplemente es que el aire es invadido por un fortísimo olor a menta y eucalipto. Así, todas las personas que viven cerca de aguas podridas sonríen un poco más y varios linyeras salen a bailar por las calles. Lamentablemente, las perfumerías cierran y las vendedoras tristes se dejan estar sin poder encontrar otro trabajo; las florerías, en cambio, desarrollan flores de metro y medio de diámetro con todos los colores que existen y algunos más también. Cientos de modelos ya no hacen avisos de desodorantes y se entregan a vicios peligrosos como mirar tele todo el día o leer de adelante para atrás las revistas de la peluquería. Por otro lado, los porotos pasan a ser comida típica y muchas personas ya no se preocupan por tirar la cadena o tener mal alienta, por lo que la gente sucia gana mucha popularidad y es socialmente aceptada.
Todo el mundo huele a menta y eucalipto, y eso es bueno y eso es malo, porque miles de aromas pasan al anonimato y las madres no pueden oler a su hijo recién nacido, ni los amantes pueden detectar esa fragancia que hace única a su pareja. Así que tené cuidado Juan, y no aspires muy fuerte la pomada, apenas ponete un poco en la nariz y listo."

Esta muy bonita la revista, tiene forma de cuadrado, con un muy buen papel. Vale los tres pesos. Y el que quiera puede mandar un texto, un dibujo, una canción o lo que sea, y ellos después arman la revista. Más PipiCucu ACÁ.

Así que ya sabe, no se zarpen con la pomada. Hagan como les dije a Martín y a Agus, y solo un poquitito debajo de la nariz.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

en realidad, para que haga efecto correctamente, se aplica debajo de la nariz, a los costados de las aletas y en la punta; luego en las sienes y en la base de la nuca, de ambos lados. Es absolutamente inocua y no tiene contraindicaciones. produce un poco de somnolencia un rato (debido a que tiene un poco de alcanfor), pero mas alla de eso, no pasa nada, y realmente cura.

Anónimo dijo...

No entiendo la anécdota, una pena.