martes, 25 de marzo de 2008

¿Estática o qué?

Existen personas que pueden tomar un instrumento a cualquier hora del día, y convertir sus sentimientos en acordes musicales. Existen otras que pueden tomar un pincel a cualquier hora del día, sentarse frente a un lienzo, y plasmar en la blanca superficie la idea que están teniendo. Incluso hay otras que transmiten tan claramente lo que tienen dentro que pueden hacer reir y llorar a otras personas con sólo hacerlas leer lo que escribieron. Y así, hay de todo tipo de personas que liberan porciones de lo que tengan dentro de la cabeza, mostrándoselas a otras personas, por tantos medios diferentes que sería complicado enumerarlos todos.
Desde hace un tiempo he intentado escribir. Hasta ahora no produje nada que con orgullo pondría a la vista del público. No creo que se deba a una exagerada autocrítica, sino que verdaderamente carezco de inspiración, de conexión entre ideas y de tramas para desarrollar una historia. Mis producciones son inmaduras. Pero cada tanto, en forma impredecible, mi mano comienza a temblar y no se detiene hasta que 5 0 6 versos (o párrafos) descienden desde lo profundo de mi interior hasta una hoja de papel. Estas palabras que se reúnen son tan poco coherentes como las que intento colocar en forma consciente. Son producto de un delirio originado en la acumulación de estática en mi cerebro, y toma ideas de recuerdos o vivencias al azar, desparramados por la red de información de nuestro cuerpo. Al leer con atención lo que queda de estos raros episodios sólo obtengo más confusión.
Comparto con ustedes lo que salió de mi cabeza esta tarde. Hasta que pueda comprenderlo, no creo que sea prudente ponerle un título.

(sin título)

¿Quién sabe cómo termina la leyenda,
si las últimas páginas faltan?
Y los ancianos sus versos no cantan
porque dieron ya sus vidas en ofrenda.

Si la mente a los hombres envilece
porque su cárcel ansía nutrir,
¿dónde podría la razón existir
que el conocimiento siempre enriquece?

La pasión debilidades no admite,
y sobre vivir no deja alguna duda:
la vida come carne cruda
sin que las almas luego resuciten.

Temprana la locura se presenta
en boca de los hombres comunes;
acusan a sus pares que inmunes
quieren ver la realidad por propia cuenta.

Son aquellos en cambio triunfantes
quienes ven sus locuras realizadas,
que sin diferencias con los otros marcadas,
concretaron sus deseos tan errantes.


Debo ordenar bien mi pensamiento
y adelantarme al plan con solidez,
ya que cual fiel pieza de ajedrez
resistiré hasta mi último aliento.

Los que vengan tras de mí : ¡atentos!,
que no los logren engañar.
Dense el lujo, por la noche, de soñar
para estar de día bien despiertos.

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