Después de leer dos artículos viejos de la revista Le Monde Diplomatique, me puse a pensar, que mal que estamos en nuestro enfoque de los problemas del mundo. ¡Que engañados que estamos al pensar que la sociedad de edificios y oficinas es la civilización!
Retrocedamos en el tiempo y pensemos, ¿quiénes atacaban a quién? Los ciudades arrasaban con los pueblos, o los pueblos arrasaban con otros pueblos solo para crecer.
¿Qué porcentaje de las batallas y guerras desatadas en el mundo habrán tenido realmente como objetivo destruir o defenderse de un mal superior?
Cuántos de nosotros habremos mirado alguna vez a un pájaro, a un perro y habremos pensado: ¡que buena vida! A que punto hermoso llego la "civilización", el ser humano desarrollado, que ahora ¡envidia a los animales!
¿Culpa de quién? Culpa de nadie, de todos que nos vamos acostumbrando. Son momentos de lucidez, o de locura, lo que nos hacen envidiar a un perro, pero no nos hacemos problema por esto, de lo que nos preocupamos es del trabajo, de la salud, del medio ambiente. No son preocupaciones malas en el mundo de hoy, no va a haber un futuro si no pensamos en el bienestar del ecosistema, pero ¿qué pasa con el bienestar de la humanidad?
En la ficción se repiten mucho dos futuros para el humano: un mundo unido en un único gobierno que vive en paz, o el mundo vive una distopía en la que el hombre es una marioneta, que no se da cuenta que es controlado y que su visión esta totalmente limitada.
Tal vez sea justamente por la ficción que muchos estamos desesperanzados, pero a su vez si miramos la historia humana tampoco encontramos mucha esperanza.
Una distopía es nuestro futuro más probable, tal vez no con días nublados y gente triste caminando por la calle, pero a grandes rasgos nos acercamos cada vez más a una colonia de hormigas, funcionamos, pero sin sacarle el jugo a nuestra humanidad.
Y repito, ¿quién nos dijo que las grandes ciudades son el futuro? ¿quién nos dijo que las nuevas tecnologías de comunicación nos van a mejorar la vida? Por qué tenemos que ver al estilo de vida de los pueblos o de las pequeñas ciudades como algo bueno, pero que es solo eso, algo bueno, admirable, pero que si lo tomamos como nuestro es solo para descansar del ritmo de la ciudad.
La expansión le trajo al humano más problemas que soluciones, todo las soluciones que se van encontrando a lo largo de la historia son débiles, temporales o no son generales, ayudan a uno, pero molestan a otro, una ciudad crece y otro sufre. ¿Para qué? ¿Por el honor? ¿Para sacar a relucir que uno es mejor que otro? ¿Por qué tiene el humano la necesidad de sobrevivir sobre otro? ¿Por qué no puede simplemente sobrevivir? ¿De dónde salió la pelea y la conquista a gran escala? En eso los animales nos llevan mucha ventaja.
¿Hay qué mantener las ciudades? Obviamente que es descabellado pensar en "desmantelar" las ciudades, pero ¿es posible un futuro humano en las condiciones y estilos de vida que mantenemos hoy en día? ¿Tenemos que acarrear las ambiciones y deseos de nuestros antepasados de crecer y gobernar? ¿Hay que gobernar? Pensemos seriamente, ¿qué formas de vida son las más funcionales? ¿las grandes ciudades? o ¿las pequeñas comunidades?
Nota del Autor (16/07/09): en el momento que lo escribí no me gustaba mucho la redacción, hoy en día soy más permisivo.
viernes, 26 de septiembre de 2008
Retroceso Civilizado
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